La flor púrpura

Hace ya unos meses llegó a mis manos esta historia. Fue el regalo de una gran amiga -acaso, la mejor-. Solo por eso, por lo que me conoce, por cómo es ella, sabía que esta lectura valdría la pena. Pero mi vida lectora en los últimos tiempos se ha visto reducida drásticamente, así que este libro quedó mucho tiempo esperando pacientemente en mi mesilla de noche. Hasta que llegó su momento y, creo que no podía haber sido mejor.

He leído a Chimamanda en estos meses atrás en que una oleada de voces se ha levantado en pro de la igualdad de mujeres y hombres. Auspiciada por un 8 de marzo que se ha celebrado como pocas veces en la historia, yo me dejé llevar por esta historia que tiene mucho de feminista, como la propia autora se reivindica a sí misma.

La flor púrpura es una historia que se vive y, por tanto, duele y te sonríe a partes iguales -tal vez, haya más dolor, pero como toda historia iniciática también está repleta de inocentes descubrimientos . También es una historia construída a partir de sentimientos universales, totalmente reconocibles, aunque la historia se sitúe en una zona de Nigeria de hace algunas décadas . Debo admitir que la cultura africana me resulta completamente desconocida -una siempre tira más a hacia Oriente- y adentrarse en ella, en algún momento, me ha resultado un poco complicado. Pero, creo que lo válido de las buenas obras es que poco importa que la cultura y las costumbres sean diferentes, lo que prevalece es lo común: los temas que forman parte de la cotidianidad. Así en La flor púrpura viajamos por esos grandes temas inherentes al ser humano como el despertar a a la vida, a la curiosidad, al amor, la rebeldía ante los progenitores, la lucha con uno mismo por hacerse oír, el dolor de la culpa, etc. Son tantos los temas que se tocan que creo que cualquiera puede sentirse identificado.

La lectura resulta calmada, reposada, de esas historias en las que parece que no pase nada, pero pasa todo. Porque todo lo que acontece lo hace por dentro de los personajes como resultado de acciones sutiles o en apariencia sin trascendencia -como esos días en casa de la tía Ifeoma que lo cambian todo.

Y decía que había llegado en un buen momento esta lectura, porque en ella se reivindica ya el concepto feminista que la autora ha seguido trabajando a lo largo de su obra y, de manera explícita en títulos como Todos deberíamos ser feministas y Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Y ya que hablamos de reivindicar, reivindiquemos también la voz y la autoría femenina también en la literatura. Hace unas semanas tuve una estupenda clase con Bel Olid -escritora y activista feminista- y nos habló -y a mí particularmente me hizo reflexionar- sobre la necesidad de hacernos ver -como escritoras-, de sacarnos a la luz. Durante mucho tiempo hemos estado a merced de la vida estipulada -matrimonio, hijos, trabajo-, ¿pero dónde quedaba nuestra creatividad? Muchas veces sofocada entre fogones y biberones. Es hora de reivindicar nuestra espacio creativo, nuestro espacio público, que se nos vea, que se nos valore. Y, sin duda, eso empieza por nosotras mismas, por creer en nuestras capacidades, por buscar nuestros espacios, por hacernos visibles.

Chimamanda nos lo recuerda con su propio ejemplo, con su propia obra -sin excusas-. Ahora hace falta que otras nos apliquemos el cuento. En mi opinión, Chimamanda es una voz que merece ser leída y escuchada -no os perdáis la charla TED que os dejo más abajo sobre lo que es el feminismo y lo que podemos hacer cada uno de nosotros por contribuir a ello-. Es una voz lúcida y clara, una voz que elabora de manera sutil en sus frases todo un espectro de sentimientos únicos.

Para muestra un botón, así que antes de dejaros con el vídeo de la charla, os dejo con dos perlitas de esta obra. Dos frases sencillas en apariencia, pero que revelan el despertar de la protagonista a la vida respresnetado en el reconocimiento de la sonrisa de los demás o de la suya propia. ¿No os parecen preciosas?

“En el rostro de Jaja se dibujó una sonrisa tan amplia que me permitió descubrir unos hoyuelos en sus mejillas que nunca antes había visto”.

(…)

“Me eché a reir. Mi propia risa me resultaba extraña, como si estuviera escuchando una grabación en la que se reía un extraño. No estaba segura de haber oído alguna vez mi propia risa”.

(…)

La flor purpura, Chimamanda Ngozi Aichie. Literatura Random House

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Carta de un hasta siempre, por el gato Play

Seguramente, esta será la última vez que le dé palabra a Play –a mi Playete-. Hubo un tiempo en que hasta tuvo un blog en el que yo escribía las anécdotas que vivía y experimentaba Play en su vida entre humanos. Fue un divertimento que me permitió acercarme y aprender aún más de los gatos y creo que en ello hubo la simiente del personaje de Gato Negro. Hoy me tomo la libertad, Playete, de darte voz y palabra una vez más, espero que no te moleste. Es mi homenaje para despedirme de ti de una manera sosegada, de la mejor manera que yo sé, la de escribirte.

Carta de un hasta siempre

“Hoy miércoles 13 sería mi cumpleaños. ¡Seguro que si hubiera sido un martes 13, la buena suerte me hubiera acompañado! Hubiera sido una gran celebración. Hay quién dice que cumpliría 17 años, pero creo recordar que en mi cartilla del veterinario, aquella que me dieron al nacer y adoptarme ponía que había nacido en el 2001. Poco importa, año más o año menos. En definitiva, hoy sería mi día y, aunque no lo será tal como esperabais, no quiero que estéis tristes y, por eso, os escribo esta carta. He visto en estos días muchos mensajes de ánimo y recuerdo y algunas lágrimas de mis más allegados. Tranquilos, no sufráis, estoy muy bien acompañado. Carmesina está conmigo. Me ha dicho que ahora más que nunca ya seré Gato Negro y que permaneceré inmortal en los libros y cuentos. A veces no la entiendo del todo, pues yo solo fui y seré un simple gato negro, pero ella me ha dicho “que hay muchas cosas que yo no sé” –una frase que no sé de qué me suena- y que para nada fui un simple gato negro. Dice que fui la simiente de muchas cosas.

El caso es que yo de simientes poco sé, vamos, que no tengo dotes de jardinería y de mí no ha crecido ningún árbol ni ninguna flor. Sin embargo, ella dice que de mí nació todo un mundo de colores, repleto de personajes fantásticos, pero muy humanos y con unas historias que han emocionado a muchísimas personas. ¡Uau, le oigo decir eso y se me ponen mis pelos negros de punta y ronroneo de gusto! ¿Será verdad?

Yo solo sé que nací en una camada sin mucho futuro, pero que me adoptaron una pareja de chicos, uno rubio y otro moreno, y que, a partir de ese momento, mi destino cambió. He vivido en un estudio de diseño y eso ha hecho que las haya visto pasar de muchas formas y colores. Ha habido épocas inocentes, otras felices, otras más complicadas y algún que otro día de tragedia también por septiembre –que lloré por dentro para no preocupar a nadie. He visto pasar a muchas personas y, por tanto, he repartido mucho amor, igual que el que me han dado. Eso sí, unos más que otros, porque no a todo el mundo le puedo caer igual de bien. Y sí, también los hubo, que me tenían alergia, que le vamos a hacer.

Los años han pasado rápido y lento, con la extraña sensación de entender a veces a los humanos y de reafirmarme cada vez más que me encantaba ser gato. Ciertamente, a veces os he envidiado ciertas cosas, como, por ejemplo, que pudierais esbozar sonrisas–a los gatos no se nos han concedido ese placer-, pero, en general, me he sentido cómodo en mi pellejo y pelo. Pero, sobre todo, me he sentido muy querido, quiero insistir en este punto. He tenido muchas y muchos enamorados, he camelado a más de una con mis ronroneos y mis paseos por los regazos, he hecho enfadar alguna vez bebiendo de vasos ajenos y pisando teclados de trabajo, pero también he provocado sonrisas con mis colocones con el pegamento de las tiras de los sobres, mis maullidos por la lata de los viernes o mis cabezazos de amor cuando alguien estaba triste. He sido un gato feliz y he cumplido con mi misión: dar cariño a quién se cruzara por mi camino. No pretendía nada más.

Pero Carmesina dice que he trascendido y que queréis que os diga, yo sigo sin entenderla. Pero ella dice que ya lo entenderé. Que he sido inspiración –esto ya me lo dijo varias veces una de mis mayores enamoradas- y que gracias a mí muchas personas han aprendido a ver de otra manera a los gatos negros. ¡Vaya honor me han concedido! Así que si me echáis de menos o, simplemente, me queréis recordar, viajad al mundo de los colores olvidados que habita en sus libros y allí estaré. De hecho, aquí ando, en este mundo de cuentos y no sé está tan mal, aunque no sé si aquí habrá latita los viernes. Tendré que averiguarlo… Supongo que igual que le cogí el punto a los humanos, ahora me toca hacerlo con los personajes de cuento.

Y ahora me he despedir con un hasta siempre, que los adioses son demasiado contundentes. Carmesina me llama. Dice que como Gato Negro tengo aún muchas aventuras por vivir y eso que yo ya he quemado mis siete vidas. Vamos a ver qué es lo que nos espera. Simplemente, quería daros las gracias a los más cercanos por cuidarme y quererme tanto. Con alguno de vosotros nos volveremos a ver en vidas futuras, tenedlo claro. Y a todos los que me habéis conocido en la distancia, gracias por hacerme vuestro. Vuestro siempre, Playete, ahora por siempre, Gato Negro”.

 

Ilustración David G. Forés

Érase una vez Carmesina en el Amazonas…

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El título de este post puede sonar a principio de un nuevo relato de la muchacha del parche. Siento decepcionaros, pero no es el caso… Aunque todo llegará, porque Carmesina ha decidido darme el último empujón con una nueva historia suya, pero de eso os hablaré otro día.

Volvamos al título del post. Érase una vez Carmesina en el Amazonas… Puede parecer obvio que cuando uno escribe o crea algo esto puede llegar a cualquier rincón del mundo y, más hoy en día, que todos estamos intercomunicados. Sin embargo, no deja de ser curioso cuando de repente te enteras que hay un artista del Amazonas, -sí, sí, del Amazonas- que es un gran apasionado de este personaje. Y que además tiene un familiar, una niña de 7 años superfan del personaje y a la que llaman cariñosamente “la Carmesina del Amazonas”. Pero mucho más curioso es cuando te explican que este artista está en Barcelona y quiere conocer a quién está detrás de la muchacha del parche.

Sí, además del título del post, toda esta historia puede parecer fruto de la imaginación irracional de una escritora, pero nada más lejos de la verdad. Ya se sabe, la realidad supera a la ficción. Y este es uno de esos casos.

Freyzer Andrade es el nombre de este artista, un joven polifacético y apasionado de la pintura, pero que también escribe y esculpe. ¡Vamos un hombre renacentista total! Tuve la suerte de conocerle junto a David G. Forés y Desiree Arancibia, en su periplo por Europa en busca de galerías donde exponer su arte.

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Acompañado de su marchante de arte, y entre su brasileño, nuestro inglés y el castellano de su acompañante pudimos hacernos una idea de cómo es el lugar donde nació, Boca de Valeria, y cómo es su vida allí.

 

 

Cómo, a falta de recursos para tener pinturas acrílicas o acuarelas, pinta tomando pigmentos de la propia naturaleza. También nos habló de la “Carmesina del Amazonas”, Lanae, su sobrina, a la que pintó una camiseta de la muchacha del parche y  de cómo, desgraciadamente, estamos destruyendo ese paraíso natural que es un pulmón para la tierra.

 

Después tuvimos la oportunidad de verlo trabajar en una ilustración de Carmesina, inspirado, tal vez, por nuestro muso particular, Gato Negro –al que yo también me alegré muchísimo de ver−. Y después de un intercambio de fotos, nos despedimos deseándonos mutuamente la mejor de las suertes.

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Esto solo podría parecer una anécdota más, pero es que a veces la vida está hecha de estas anécdotas y momentos. Sigo sorprendiéndome –y que así continúe siendo- de que mi querida Carmesina vuele sola tan lejos y sea capaz de enamorar a otras personas, incluso de otras culturas y que están a miles de kilométros. Supongo que esto es la magia de la vida. Y con esa magia me quedo. ¡Obrigado, Freyzer!

10 curiosidades sobre La inspiración dormida

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Hace unos meses escribí esta entrada. Como no fue publicada tal cual, pensé que estaría bien recuperarla para el blog. Si eres de los que ha leído La inspiración dormida, puede que te resulte curioso saber algunas intimidades y anécdotas de cómo se gestó la historia. Si aún no lo has leído -y ya estás tardando-, estas 10 cosas pueden despertar tu curiosidad. Advertido quedas y ahora solo a disfrutar.

1) El origen de esta historia fue escrito hace mucho tiempo… No era la misma historia ni la misma protagonista, pero la esencia estaba en aquella historia juvenil que escribí con 15 años  y que era un homenaje a Michael Ende. Aún guardo, como oro en paño, aquella historia escrita a mano. Tal vez, algún día la recupere.

2) El título del libro fue complicado, muy complicado. Le dimos muchas vueltas y más vueltas y, al final, aposté por La inspiración dormida y gustó. Lo más curioso fue que al releer notas que había escrito a lo largo del proceso de la novela, ese título ya había surgido como idea. De alguna manera, siempre me había acompañado en todo el proceso creativo. ¡Me fascinan estas casualidades!

3) El libro tiene 13 capítulos, porque 13 es el número de la supuesta “mala suerte” y era una manera de homenajear a Gato Negro, protagonista y compañero infatigable de Carmesina. Y también un homenaje a mi muso particular, Playete.

4) El título de cada capítulo es un color y no están escogidos al azar. Estuve investigando sobre el significado de cada uno. Así que cuando lo leas, tenlo en cuenta. Por ejemplo, el violeta es un color que hace referencia a la transformación y el añil, se asocia a la generosidad y la intuición. El resto te dejo que los descubras por ti mismo.

5) Algunos de los paisajes por los que pasea Carmesina en su viaje en busca de la inspiración son lugares que he tenido la oportunidad de visitar y que han dejado una huella indeleble en mí. Cada uno por sus razones o motivos que se resumirían en: París y que tu padre te descubra la Torre Eiffel igual que Marcelo a Carmesina. Florencia por vivir en carne propia el síndrome de Stendhal e irme de ella con lágrimas en los ojos. India, por hacerme crecer…

6) Hay un capítulo que homenajea al mundo del cine y es que siempre ha sido una de mis grandes pasiones. Fue un capítulo realmente muy divertido, donde pude mezclar a los personajes de la historia con actores como Charles Chaplin y recrear alguna escena de la mítica  Una noche en la opera de los Hermanos Marx, una de las películas que veía de pequeñita. ¡Mec, mec y dos huevos duros!

7) Uno de los personajes inventados para esta historia es Marcelo, un poeta. A mí me gusta la poesía y aunque he hecho mis pinitos, no soy experta. Pero tuve la gran fortuna de que alguien muy especial me brindará dos poesías que aparecen en el libro. Una de ellas existió antes que el libro y con sus versos cambió toda mi historia personal. ¡Gracias, Diego!

8) Y la poesía también es protagonista en el capítulo Verde, que empieza con unos versos de Walt Whitman y su Canto a sí mismo. Si no habéis leído nada de él, os animo a hacerlo. Es increíble la energía que desprende.

9) El capítulo Añil contiene un cuento dentro de sí mismo. En él hablo del Holi, una fiesta india. Por favor, no os toméis en serio el origen de la fiesta que os explico en el cuento. Es totalmente inventado y en relación al relato 😉 ¡Curiosamente, años después yo también disfrutaría de esta fiesta! Sorpresas que tiene la vida.

10) Confesaré que la escritura de este libro fue muy intensa y con él viví diferentes emociones: lloré con el capítulo Violeta, me reí muchísimo con el capítulo Amarillo y me peleé en todos los sentidos con el capítulo Negro y el capítulo Blanco. Y cuando ya tuve el libro en mis manos, volví a llorar al recordar todo el viaje vivido junto a Carmesina y Gato Negro. En el fondo cada libro te hace crecer, sentir y experimentar. Y que así sea siempre.

Sueños

 

Sueños_blog

Babushka, ¿tú sabes por qué ya no sueño despierta?-preguntó la muchacha.

La abuela respiró hondo y, acariciando la cara de su nieta, le contestó:

-Pequeña, no es que hayas dejado de soñar… Es que te has hecho mayor.

 (…)

La muchacha de esta historia y su babushka son las protagonistas de un nuevo relato que he escrito. En esta ocasión la novedad está en que este relato forma parte de una antología que ha sido publicada bajo el nombre de Sueños.

Hace ya unos meses os presenté el proyecto y los últimos días del 2015 tomó forma definitiva. Sueños es un proyecto de Editorial Otros Mundos y en ella han participado muchos autores y compañeros de viaje con un único objetivo: ayudar a los que más nos necesitan. Y es que todo el dinero que se recaude se entregará a Médicos Sin Fronteras, de manera que con este libro estarás colaborando en proyectos en pro de la infancia para que muchos niños puedan seguir soñando… Porque de eso estamos hecho los humanos, de sueños, de esperanza, de ilusiones.

A veces los adultos dejamos de soñar como le sucede a la protagonista de mi relato La buscadora de sueños. Sin embargo, hemos de seguir intentándolo. Si hace falta nos podemos rendir, pero luego, una vez hayamos caído, nos levantaremos de nuevo con la fuerza suficiente para volver a creer en los sueños.

Y con este mismo espíritu positivo se ha erigido este proyecto. Para que como lector sueñes y tengas todo tipo de sueños, encontrarás entre sus páginas relatos de fantasía, ciencia-ficción, románticos, históricos y líricos. Para todos los gustos… Tantos como sueños distintos hay.

El proyecto ha sido dirigido por la autora Isabel del Río y a ella y al también autor Víktor Valles les quiero agradecer que me hayan acogido en esta antología para dejar unas palabras. En el momento en que surgió la posibilidad de participar fue una bocanada de aire fresco, una nueva ilusión en una época un tanto confusa, un chute de energía y de volver a soñar. Y es que con ese título no podía ser de otra manera. Por ello, desde aquí quiero mostrarles mi mayor gratitud.

Y ahora solo me queda invitaros a que disfrutéis del libro y de todo el talento que esconde entre sus páginas. Podéis adquirirlo en Amazon, en versión papel –se está trabajando actualmente en la versión digital- tanto en castellano como en catalán.

Desde aquí te animo a que cada día sigas practicando la imaginación, lleves tus sueños a la acción y, sobre todo, a que ayudes a otros a hacerlo con esta antología. ¡Y aprovecho la ocasión para desearos muchos sueños realizados en este nuevo año!

Carmesina, del papel a muñeca de trapo

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Suelen decir que las cosas más especiales en la vida ocurren de forma inesperada. Cuentan que las situaciones que más nos emocionan son aquellas que llegan cuando menos te lo esperas. Así llegó Carmesina a mi vida. Así ha llegado esta muñeca de ella a mi casa…

En alguna otra ocasión ya he explicado el origen de Carmesina, pero hoy quería compartirlo con vosotros. Porque de aquel día a hoy, en que he recibido esta preciosa muñeca, han pasado muchos colores por mi vida…

Carmesina nació una tarde cualquiera de un domingo de finales de invierno, principios de primavera. Recordaré siempre que hacía tiempo que no escribía, que parecía que la inspiración me hubiera abandonado y que mi pozo de experiencias se hubiera agotado en cuanto a la tinta en el papel blanco. Pero aquella tarde cogí el ordenador, me aislé en mi mundo y casi del tirón nació el cuento de Los colores olvidados, Carmesina y Gato Negro. Fue un momento mágico, así lo siento, porque no hubo dudas ni vacilaciones. Es como si de alguna manera esa historia hubiera estado latente en mí y solo hubiera necesitado que yo me pusiera en el teclado.

Mientras escribía esa historia, Carmesina aún no tenía nombre, era una X en medio de las palabras. Pero al final, cuando pensé en la canica y en su color, no lo dude un instante: si la canica era carmesí, Carmesina debía ser su nombre.

Dejé la historia reposar y a punto estuve de presentarla a un concurso de relatos para Sant Jordi (Día del libro). Pero no fue así, porque tal vez el destino de Carmesina debía ser otro. Unos pocos meses después, surgió la opción de escribir cuentos en Play Creatividad y ahí incorporé este relato de un domingo por la tarde cualquiera de finales de invierno, principios de primavera. Y, por supuesto, ahí llegó David G. Forés y le dio rostro y cuerpo a la Carmesina de espíritu, sentimientos y palabras.

El resto de la historia es conocida… O tal vez, no toda. El caso es que ya hace 6 años que esta niña se me presentó junto a Gato Negro y ya se quedaron para siempre conmigo.

carmesina

Ahora 6 años después vuelve en forma de muñeca para recordarme que ella está aquí, que siempre lo estuvo y lo estará… También como algo inesperado y cuasi mágico, esta Carmesina ha llegado desde Perú -¡si que ha viajado lejos mi niña!- por obra y gracia de la artista Julia Amelia. Y de ella os quiero hablar ahora. Julia Amelia es una mujer creativa, una artista con todas las letras que decidió hacer aquello que siempre le había gustado y rendir tributo a las muñecas de su infancia, aquellas que le hacía su madre con cuatro telas y poco más. Y de ahí surgió La Maison de Julia Amelia, su proyecto emprendedor de muñecas personalizadas. Un ejemplo de coraje, de que nunca es tarde para soñar y llevar los sueños a la acción. Carmesina se sentiría muy identificada con Julia Amelia y, por ello, parece lógico que si alguien tenía que hacer una muñeca de ella, fuera Julia Amelia. Si queréis curiosear –como buen Gato Negro- el trabajo que realiza, podéis seguir su página de facebook.

Desde aquí, una vez más Julia Amelia, gracias por esta muñeca preciosa, gracias por ser ejemplo e inspirar, gracias por traerme de nuevo a “mi niña” a la que a veces he creído perdida.

Y ahora Carmesina luce en cuerpo –de trapo- y en espíritu en la misma habitación que la vio nacer aquella tarde cualquiera de un domingo de finales de invierno, principios de primavera. Y así cerramos el círculo… O lo dejamos un poco abierto para que vuelva siempre que lo desee.

 

El mejor día del año

la foto 5El mejor día del año para mí no es Navidad, ni mi cumpleaños, ni el día de Reyes… Para mí el mejor día del año es Sant Jordi. Al menos, este lo ha sido y yo ni me había dignado a pasar por el blog y explicároslo. Supongo que el tiempo se me va, se me escapa y creo que me urge releerme Momo para parar el tiempo y sentir que es mío como ya reclamaba en El Cuento del Viernes de Los colores olvidados.

Lo importante es que entre obligación y obligación, me detengo para saborear el presente recordando el pasado. En concreto, este Sant Jordi que, como en los últimos años, tiene algo de mágico. Estar al otro lado, dedicando libros, seguramente es una de las experiencias más gratificantes. Ver cómo los niños se acercan con curiosidad y sorpresa a los libros infantiles o como los adultos hojean los libros adultos y se ilumina algo en sus miradas cuando se reconocen en algo de Carmesina.

la foto 2Esta vez tuve la inmensa fortuna de celebrar Sant Jordi más allá de Barcelona y es que las chicas de una de las librerías más bonitas de España, La libroteca El Gato de Chesire, me invitaron a participar en su San Jorge en Zaragoza. Fue una increíble experiencia celebrar mi primera parte del día con ellas y con todas las personas que se acercaron al stand. Allí tuve la gran oportunidad de conocer a otros autores e ilustradores con los que comentar el panorama actual y sobre todo animarnos los unos a los otros a seguir creando aunque a veces no resulte fácil. ¡Gracias Karo y Bea por hacer que mi Sant Jordi tuviera acento maño y gracias a Ana Villalba, a Javi Hernandez, Blanca Bk, Paloma Corral y a todos los que dedique alguno de los libros! Especiales gracias quiero darle desde aquí a Silvia, una chica que con emoción en los ojos me trajo una Inspiración dormida para que se la dedicara. Sus palabras también llenaron de emoción mi mirada.

la foto 4 la foto 21 (2)Por la tarde, de vuelta al Sant Jordi en Barcelona me reencontré con mis antiguos compañeros de juego y creación, David y Desiree -Marta se me escapó por minutos-. Por supuesto, Playete estuvo presente en nuestras conversaciones y disfrutamos del cariño de las personas que por allí pasaban, ya fueran los incondicionales, como Cristina, Ana, Natalia, Cristal y otros que nos descubrían por primera vez.

11110265_10152865699821693_317544785290535640_nla foto 3(1)Soy muy afortunada no solo por participar de esta fiesta un año más, sino también porque sois muchos los que me recordáis ese día y me venís a visitar y me enviáis mensajes. ¡Especiales gracias a Dacha y Silvia!

la foto 21 (1)Me siento muy orgullosa de cada uno de los libros que ese día firmé, pero tanto o más orgullosa me siento de poder formar parte -aunque sea de una pequeña manera- de la vida de esas personas que se llevaron uno de los ejemplares y, sobre todo, de esas personas que me apoyan y me quieren. Sin duda, vosotros sóis los hacéis que Sant Jordi sea el mejor día del año.

¡Hasta el próximo Sant Jordi! Mientras tanto, Carmesina y Gato Negro esperan su momento para volver… De momento, me quedo con la energía y la emoción de ese día.