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Reivindicarse

actitud

A Sandra, mi “hermana”

Hubo un tiempo en que creí que las cosas no ocurrían porque sí, que todo respondía a algún hecho que nos llevaría a otro, encadenándose así los momentos en vida… Cuando aquello sucedía, aunque solo fuera durante un instante, lo veía todo claro, todo encajaba como las piezas de un gran puzzle. Un tiempo después esas creencias fueron esfumándose por los desengaños cotidianos y se aposentó en mí un descreimiento. Y me hallaba yo en esa falta de magia, cuando ocurrió una de esas cosas que tenían que ocurrir…

Cuando empecé el año no presagiaba que enero me fuera a traer su visita. Pero así fue. Llegó ella en forma de mensaje un miércoles por la mañana para devolverme a la realidad. Estaba aquí, había vuelto –aunque fuera momentáneamente- de su paraíso particular. Se me dibujó la ilusión en los ojos y las ganas de abrazarla vencieron la hosquedad del día.

Cuando al fin la ví y la pude abrazar y dar los besos que no le había dado en mucho tiempo, sentí que hay reencuentros que están destinados a ser como esas cosas que no ocurren porque sí. Viniste por otros motivos, pero a mí me trajiste unos cuantos para seguir adelante.

Llegaste más alta, más entera, más feliz y no pude por menos que dejarme contagiar por ese estado que traías. Pensé que en el tiempo transcurrido, en estos casi tres años, tú habías cambiado y yo me había quedado quieta, estancada… Pero tú me hiciste pensar que el camino a veces es más largo, más enrevesado, más profundo, pero que mientras se camine no hay nada perdido, sino todo por ganar, todo por aprender. Porque, y nunca mejor dicho, más importante es el camino que el destino. Porque más valor tiene lo que se siente y se crece por dentro, que lo que se consigue en el mundo tangente.

Y me acogí a tu actitud para hacerla también mía, porque me pareció la más valiente y sincera que veía en mucho tiempo. Estaba ya cansada de milongas pseudoexistencialistas, que no son más que fachada y que rezan: sonríe, sé feliz, piensa en positivo, todo está bien, todo estará bien…  No quiero forzar lo que no siento, pues eso sería ir en contra de lo que soy en estos momentos. Si tengo una actitud positiva será porque realmente la siento –sin empalagarme, por favor-. Si tengo una actitud de rebeldía será porque toca reivindicarse. Si me inunda la tristeza, empezaré por aceptarla, pero sin quedarme en ella; si la rabia me acontece, la esputaré, porque siempre será mejor fuera que dentro. En definitiva, tomaré la actitud de ser coherente conmigo misma, con mi yo más propio y profundo… Para reivindicarme, para hacerme ver, para hablar alto y claro. Por eso aquí estoy yo, cabeza alta, orgullo de mi misma, con mirada clara, frente arriba, labios sinceros, sentimientos forjados a tiempo y momentos. Y con actitud encararemos las alegrías y los problemas. Que un día no funciona algo en el trabajo, ¡actitud Silvia! Que una tarde un paso de baile se encalla, ¡actitud Silvia! Que la inspiración anda perdida, ¡actitud Silvia! Que el tiempo pasa y no ocurre nada, ¡actitud Silvia! ¡Siempre actitud!

Actitud de ser, de ser tal como uno es y todo lo demás, lo dejaremos atrás. Tal vez, con más actitud, con más cabeza firme, mirada clara, frente alta, más siendo lo que uno es sin las capas de cotidianidad, de lo que esperan los demás, de autoexigencia, de carencias y ausencias, seré la mejor versión de mí misma o, al menos, de la que me sentiré más orgullosa.

Hubo un tiempo en que creí que las cosas no ocurrían porque sí… Tal vez, hoy vuelva a ser ese día. Todo es y será cuestión de actitud. ¿Cuál es la tuya?

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8 pensamientos en “Reivindicarse

  1. Muy bien guapi me ha encantado tu relato en este post una entrada preciosa totalmente cierto que decirte pues si optimismta cada dia que despues de uno viene otro y asi pasa todo rapido que no vale la pena preocuparse i seguir para adelante , besitos guapi .

  2. Yo quiero creer que todo pasa por alguna razón. Sé que por alguna razón tomamos las decisiones que tomamos y que el destino no siempre nos lleva por caminos fáciles. Quiero pensar que todo lo que hacemos nos llevará a buen puerto, tarde o temprano. Y mientras tanto, si lo pasamos un poquito (o muy) mal, pues bueno, también tenemos derecho a sentirnos como nos sentimos y a decir en voz alta que todo nos parece una mierda seca (con perdón, pero ya sabes que tu dulci tiene pocos pelos en la lengua). Hay momentos para todo, para estar a tope de felicidad y para estar un poco por debajo de la línea de la mierdecilla seca. Lo importante es acabar remontando.

    Y sí, a veces pensamos que estamos estancadas, que no hemos avanzado, que estamos en esa rueda de hámster que da vueltas y vueltas sin llegar jamás a ninguna parte. Pero en verdad, es como dices: estamos en movimiento. Y tarde o temprano, llegaremos a un destino que nos llene el corazón (y quizás, con un poco de suerte, también los bolsillos). ¡A seguir caminando!

    • ¡Cómo me gusta que me comentes, Bienve! Y que me comentes con estas largas parrafadas. ¡Eres muy crack! Y más me gusta cuando mi dulce se expresa tal como es 😉 Al final, yo también quiero creer que todo pasa por alguna razón y ojalá que esa razón sea para algo mayor, mejor, más positivo… Mientras tanto, intentemos disfrutar del camino y de las cosas buenas que nos encontramos. Besos.

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