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Crónicas de Lester: El pacto

LesterII_Blog_SilviaGGuirado

Hacía mucho que no me paseaba por estos lares. Os quiero pedir disculpas, pero habéis de entender que ser gato callejero y ex bibliotecario no es una vida que digamos muy tranquila, con lo cual filosofar -cosa muy humana por otra parte- no está entre mis prioridades. Pero supongo que haber pertenecido a una biblioteca ha forjado mi carácter, ha estimulado mi dialéctica mental y mi verborrea reflexiva. Así que aquí estoy de vuelta con un tema muy de humanos: los sueños. Sí, sí, y no me refiero a Morfeo ni a mis ricos sesteos al Sol. No, me refiero a la capacidad de soñar, de imaginar y fantasear. Los gatos no sabemos de eso. Vivimos tan el presente que no hay tiempo para el pasado nostálgico ni para el futuro imaginado. Solo tenemos este momento en el cual me lees, por lo tanto, de soñar, ni hablar.

Para mí que soy un gato curioso y bien informado de mis tiempos de biblioteca –era de los que se leían la prensa diaria- sé qué significa eso de soñar para los humanos. ¡Cuántos libros y cuentos habrán pasado por mis patitas donde se relataba esa capacidad cuasi mágica! Páginas y páginas narrando lo que se siente al hacerlo y conseguir un sueño. Sin embargo, dado que ahora soy más callejero que bibliotecario oigo cosas entre vosotros, humanos: muchos suspiros y anhelos, muchas quejas y amarguras, muchos lamentos y pocas alegrías. Y es que me da a mí que los humanos ya no soñáis tanto o, al menos, no tanto como antaño. En los libros que leía, los sueños muchas veces se tornaban realidad. Ahora me temo que eso no suele suceder. Al menos, eso es lo que me transmitís cuando agudizo mis oídos. Sé que una cosa es la realidad y otra la ficción, pero es que a veces la primera supera a la segunda. ¿Qué os ha pasado, humanos?

Particularmente, hace un tiempo eso de soñar me parecía una tontería, una sarta de mentiras que os contáis a vosotros mismos para sentiros mejor y no perder la esperanza. Pero desde que mi vida está en la calle, a veces me imagino volviendo a habitar mi biblioteca u ocupando una casa para siempre jamás. ¡Ay, que me estoy volviendo un poco humano! Total no sabía lo que era, pero ahora que lo sé me produce una extraña sensación de querer y no poder. Porque quiero soñar, vivir feliz en mi imaginación, pero enseguida vuelvo al aquí y al ahora y mi fantasía se esfuma más rápido que una latita cuando hay hambre.

Así que para seguir soñando he hecho un pacto. No con el diablo, sino con mi humana preferida. Ella me enseña a seguir soñando y yo la ayudo a alcanzar mi estado zen. Igual en ese equilibrio entre el soñar y el aceptar alcanzamos la felicidad. Porque creo que ahí radica el bienestar del alma humana –y tal vez, también gatuna- disfrutar del presente sin hipotecar el futuro, sin anclarse al pasado; solo reivindicando el derecho a soñar despierto con las patitas en el suelo y el alma volando bien alto en el firmamento.

Si lo consigo, si lo conseguimos, prometo que os lo cuento. Si no, igualmente, nos volveremos a leer en cuanto vuelva con ganas de filosofar. Hasta entonces, ¡miauu!

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8 pensamientos en “Crónicas de Lester: El pacto

  1. Malabarismos con imaginación y vida “real”. Pero, ¿qué es real? Porque lo que está en nuestra mente puede ser tan real como todo lo tangible que nos rodea. La magia reside,quizás, en sacar toda esa magia de nuestra cabecita y trasladarla al mundo tangible. Hacer los sueños realidad. Qué cosa más difícil, pero no por ello lucharemos menos por conseguirlo. Sigue filosofando gatito…

    • Ay, ¿sabes que justo sobre esa pregunta que tú te haces, habla Carmesina en su próxima historia? Como podemos ver la magia en las cosas… Como tú dices no es fácil, pero seguiremos buscando. Las buscadoras lo somos por siempre jamás 😉 Besitos, dulci y gracias por comentar.

      • Curiosa la palabra «buscadoras« … El otro día hice un juego/encuesta de la revista está que me mola tanto y justo me decía que mi perfil de persona es el de la eterna buscadora 😏 es a la vez bendición y maldición. Por un lado siempre buscamos la superación, el mejorar, por otro somos un poco unas insatisfechas crónicas. Las dos caras de la moneda.

      • ¡Coincidencias! Como me gustan, eso significa que vamos por el buen camino…Sí, somos buscadoras y nuestro máximo reto es aprender a superar la insatisfacción y la frustración que a veces nos arremete cuando no encontramos. Creo que mañana tenemos mucho de que hablar… 😉

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